Ibiza, ese lugar donde siempre huele a Viernes.

(por Pablo Burgués)

Y es que no me digas porqué pero los ibicencos son auténticos “killers” del noble arte de pasarlo bien. Y no te estoy hablando simplemente de ir a bailar a un super discotecón (que haberlos hailos y bien gordos), sino que me estoy refiriendo a toda una filosofía de vida que marca el día a día y el minuto a minuto la isla. Da igual que sea un lunes o un sábado, da igual que seas el más rico o el menos pobre del barrio, da igual que seas el dueño de un puticlub o el cura del pueblo… Aquí lo más importante es la vida social y todo lo demás “pues ya si eso otro día”. ¿Crees que estoy exagerando?, pues te daré un dato esclarecedor: mientras las fiestas patronales de cualquier lugar del mundo mundial duran entre una semana y diez días, las de los pueblos de Ibiza duran entre mes y medio y dos meses!!!!. Vamos que para los pitiusos los Sanfermines o el Carnaval de Rio de Janeiro son deportes de nenazas.

FIESTAS

¿Pero de donde le viene al homo ibicencus esas inagotables ganas de divertirse?. Pues basándome en un par de hechos históricos reales me voy a inventar una teoría de mierda para tratar de explicar este insólito fenómeno. Allá voy:

 Todo empieza cuando los cartagineses conquistaron estas tierras allá por el año 645 a.C. (antes de Café del mar”). Estos simpáticos señores, además de dar ostias como panes, eran gente muy observadora y amante de la naturaleza y quedaron gratamente sorprendidos por el hecho de que en la isla no existiese ningún tipo de bichejo venenoso: ni una serpiente, ni un escorpión, ni una triste tarántula… Los tipos se fliparon tanto con este hecho que incluso afirmaban que la magia de Ibiza era tal que si algún indeseable cometía la osadía de traer un animal venenoso a estas tierras, el bicho moría automáticamente nada más tocar el suelo. Toma órdago a la grande.

Estoy seguro de que si le hubiesen preguntado a algún estudioso de la época la razón de que no existieran animales venenosos en la isla este rápidamente hubiera encontrado un par de razones científicas para explicarlo. Pero ¿quién demonios quiere una aburrida y contrastable explicación empírica cuando puedes tener una disparatada y aleatoria respuesta de la no menos disparatada y aleatoria religión?.

Así pues, los cartagineses no tardaron en atribuir los hechos a la providencia divina y rápidamente organizaron un casting de dioses para encontrar quién de ellos era el responsable de la pureza de estas tierras. De entre el sinfín de deidades de la época había una que destacaba entre las demás. Se trataba del dios Bes, una deidad egipcia con un impecable curriculum vitae que incluía un master en erradicación de plagas y varios Cursos CCC de ahuyentador de malos espíritus y animales venenosos. Con semejante hoja de servicios el puesto no tardó en ser suyo y la isla pasó inmediatamente a llamarse Ibosim, que significa “la tierra de Bes”.

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Pero los dioses, al igual que el resto de los mortales, tenemos nuestra “cara a” y nuestra “cara dura”. El lado travieso de Bes es que le gustaba más el cachondeo que a un tonto una gorra puesta de lado. No hay más que ver su iconografía para entender que el tío había nacido para el espectáculo y la provocación: Enano, gordo, largas barbas, melena enmarañada y la lengua siempre fuera como señal de burla hacia todo y todos. Por si esto no fuera ya de por si lo suficientemente representativo de su díscola personalidad, el tipo va totalmente desnudo enseñando alegremente un enorme falo que le llega hasta el suelo. Con semejante artillería no es de extrañar que también se le conociera como defensor de la fertilidad y los placeres sexuales.

Con el paso de los siglos el nombre de Ibosim fue poco a poco mutando debido a las continuas conquistas y reconquistas de la isla por parte de romanos, árabes, catalanes, piratas, hippies, David Guetta… Sin embargo el espíritu divertido y burlón del dios Bes quedaría para siempre atrincherado en los corazones ibicencos y esta es la razón que justifica la predisposición innata a pasarlo bien de todos aquellos seres humanos nacidos en Ibiza y en general de todo aquel que lleva en la isla más de 40 minutos.

Y colorín, colorado, esta teoría de mierda ha terminado.

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Ibiza estaba pidiendo a gritos este blog.

(por Pablo Burgués)

Sé que está feo empezar algo hablando de uno mismo, pero también está muy mal llegar a un sitio nuevo y no presentarse… Por otro lado y como decía el ilustre Don Miguel de Unamuno“hablo mucho de mí, porque soy el hombre que tengo más a mano”. Pues bien, una vez dicho esto allá que voy. Mi nombre es Pablo Burgués y soy un ser humano de gama media-baja, con sus diez dedos de los pies, sus pelos en la nariz y sus dos orejas a los lados de la cabeza. Por circunstancias de la vida (y desavenencias con la ley) pasé casi 10 años de mi vida viajando por el mundo y fui contando mis aventuras a través del video blog sabáticos.com, el programa de televisión El Intermedio de La Sexta y el periódico HuffingtonPost.

Después de leer esto puede que estés pensando cosas del tipo: “joder, menudo intrépido a la par que interesante viajero curtido al calor de milenarias y lejanas culturas debe esconderse tras estas líneas”. Para quitar de tu cabeza esa romántica y errónea idea aquí tienes un video que muestra a la perfección el tipo de mamarrachadas por las que me di a conocer:

Pues bien, la cosa es que hace un par de años, por otras circunstancias de la vida (y porque mis desavenencias con la ley ya habían prescrito) decidí dejar de trotar por el mundo y volver a instalarme de nuevo en España y olé. Al hacerlo pensé que este sería el fin de mis relatos viajeros ya que estos siempre han estado basados en el choque cultural y eso es algo muy difícil de encontrar en tu propio país. Pero el destino me tenía preparada una sorpresa…

Tras varios meses de ensayo error por diferentes puntos de la geografía española mi culo fue aparar a uno de los lugares más increíbles, locos y espontáneos que he visto jamás. Si amigas, estoy hablando de la isla blanca, de la joya de las Pitiusas, de un lugar tan paradisiaco como surrealista. Señoras y señores, un fuerte aplauso para Ibiza.

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Y es que desde que llegué a este bendito lugar hace unos meses no han parado de cruzarse en mi camino personajes pintorescos, historias disparatadas y situaciones rocambolescas que poco a poco he ido recopilando y que a partir de ahora quiero compartir con el mundo. ¿Porqué? Pues para hacer de nuestro bello planeta un lugar mejor donde niños y niñas puedan sonreír cada mañana. Bueno por eso y porque me van a pagar por ello… pero es más por lo primero que por lo segundo, palabrita del niño Jesús.

Así pues, damas y damos (redoble de tambores), caballeros y caballeras (fuegos artificiales), bienvenidos al día 1 de la era Typic d’aqui, un blog desde el que cada semana (si las fuerzas del orden no lo impide) te contaré las historias, curiosidades y anécdotas del único lugar del mundo mundial donde puedes ver cosas como estas:

Larga vida a Ibiza, larga vida a las sonrisas de los niños del mundo, larga vida a Typic d’aquí.

Aquí “SI” hay playa

Si eres de los que piensan que en Perú sólo hay ruinas incas y montañas repletas de dicharacheras llamas, sentimos comunicarte que estás muy equivocado. La costa norte del país está llena de gigantescas playas salvajes donde puedes bucear entre tortugas verdes o surfear entre leones marinos. ¿Que no te lo crees? Pues dale al “play”.