HISTORIA DE IBIZA (2ª PARTE)

(Por Pablo Burgués)

Aunque a muchos les cueste creerlo, los primeros en conquistar las nobles tierras de Ibiza no fueron los italianos, ni tan siquiera los argentinos, sino los fenicios (puedes leer algunas de sus travesuras ibicencas pinchando aquí). Pues bien, los segundos en hacer de esta isla su particular hotel low cost fueron los cartagineses, también conocidos como púnicos.

Estos simpáticos seres procedentes de la ciudad de Cartago (actual Túnez) eran principalmente mercaderes y su producto estrella en las Pitiusas era la sal. Hay que tener en cuenta que por aquel entonces el cloruro sódico era una cosa carisisísima, tanto que incluso se utilizaba como moneda de pago. Los cartagineses, unos tipos la mar de resueltos y más afines al esparcimiento que al trabajo, decidieron fabricarse su propia máquina de hacer billetes. Y así es como nacieron las actuales salinas de Ibiza.

También fueron ellos quienes trajeron a la isla la primera imagen de Tanit, Diosa de la Tierra y de la fertilidad, patrona de Cartago y sancta sanctorum de la comunidad Hippie-Wellness-NewAge-ATopeConElKarma ibicenca de ayer y hoy. Si quieres saber más sobre esta señora, te recomiendo una visita a la Cova Des Culleram, en Sant Vicent de sa Cala. Esta pequeña cueva, descubierta en 1907, alberga en su interior cientos de imágenes en barro de la Diosa Tanit, así que una de dos, o se trata de un almacén ilegal de los chinos o estamos ante uno de los santuarios púnicos más importantes del Mediterráneo.

Pero cuidado, no te dejes eclipsar por el lado místico y majetón de los cartagineses, porque a pesar de dárselas de amables comerciantes, lo que de verdad ponía a estos muchachos era repartir bofetones allende los mares. De ahí que a finales del siglo palo-palo-palo antes de cristo, Cartago fuera la primera potencia económica y militar del Mediterráneo occidental.

Pero mira tú por donde que un buen día, estando por ahí a todo invadir, los cartagineses se toparon con unos señores defalda, casco con patillas y cresta punk llamados romanos, a los que también les iba la marcha pero bien. El mal rollito entre ambos pueblos no tardó en despertarse, lo que desencadenó las tres guerras púnicas.

Los cartagineses perdieron los tres derbis por goleada, pero eso sí, el MVP de la contienda se lo llevó un de ellos: Aníbal Barca, un excéntrico militar cartaginés que cruzó toda la península ibérica con su ejército, atravesó los Alpes en elefante y estuvo a punto de caramelo de conquistar Roma. Por cierto, existen varias teorías que afirman que el muchacho nació en Ibiza (Te lo cuento todito todo aquí).

Pero pese a todos los titánicos esfuerzos púnicos, a mediados del siglo palo-palo a.C. los romanos tomaron Cartago y tras ella fueron cayendo una a una todas las ciudades que formaban parte de su imperio, incluida Ibiza. Pero eso te lo contaré la semana que viene, que esta gente querrá acostarse.

Continuará…

 

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BREVE HISTORIA DE IBIZA (1ª PARTE)

(Por Pablo Burgués)

Fenicios, romanos, bizantinos, árabes, cristianos, Pocholo y David Guetta han dominado Ibiza a lo largo y ancho de su historia. Su privilegiada situación geográfica, a medio camino entre África y Europa, pronto la convirtió en objetivo estratégico de las principales civilizaciones de la antigüedad. Poco a poco la isla pasó a ser considerada una especie de Pau Gasol de las conquistas mediterráneas, un ala pívot perfecto desde el que repartir juego (y bien de bofetones) hacia las diferentes poblaciones situadas en las costas africanas y europeas.

El primer equipo en hacerse con los servicios de este “Rookie del año del Mediterráneo occidental” fueron los fenicios. Estos señores, originarios de la zona del Líbano (o de por ahí), han pasado a la historia por ser los inventores del comercio marítimo, del alfabeto y del concepto chaletacoquetemueresfrentealmar. Muestra de esto último son las ruinas situadas en los acantilados de la paradisiaca playa de Sa Caleta y que allá por el siglo VII a.C. fueron un exclusivo y eco-friendly poblado fenicio.

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Al parecer el lugar fue abandonado sobre el año 645 a.C, cuando sus habitantes hartos de vivir aislados y tener que pillar el caballo incluso para ir a por el pan decidieron mudarse unos kilómetros hacia el este, donde fundaron la díscola y animada ciudad de Ibosim (actual Ibiza).

Otra cosita buena que nos dejaron los fenicios fue la necrópolis de Puig des Molins, declarada junto con el yacimiento de Sa Caleta Patrimonio de la Humanidad en 1999. Si, ya sé que lo que estás pensando, que a estos de la Unesco últimamente se les está yendo un poco la pelota con esto de los premios y que como sigan a este ritmo pronto va a haber en el mundo más sitios Patrimonio de la Humanidad que de los otros. Sin embargo, doy fe de que en este caso el lugar se merece dicho galardón.

5d39dd884b0ba740d53d25803564e8e5-necropolis-del-puig-des-molinsSe trata de una impresionante montaña/queso de Gruyer completamente agujereada por más de 4.000 pequeñas y no tan pequeñas cuevas talladas a mano en la roca. En el interior de las mismas los fenicios y más tarde los cartagineses y los romanos estuvieron enterrando a sus muertos durante más de diez siglos (mil años para los que sois de letras). Así que si te mola el rollo sarcófagos, figuras de dioses, animales sagrados y demás apichusquis relacionados con la antigüedad y el más allá, no dudes en hacer una visita a Puig des Molins porque te lo vas a pasar pirata.

rrtt-ibiza-necropolis-puig-des-molins-img6El siguiente pueblo en hacer de Ibiza su centro de operaciones militares fueron los Cartagineses, uno chavales no tan culturetascomo los Fenicios pero eso sí, repartían estopa con tanto salero que daba gusto verlos invadir. Pero todo esto y mucho más te lo contaré la semana que viene aquí, en el blog posiblemente más divertido y seguramente menos veraz de las islas Pitiusas.

Continuará…

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IBICENCOS POR EL MUNDO: CUBA (2ª PARTE)

(Por Pablo Burgués)

Como ya te conté la semana pasada (puedes leerlo Aquí), el general Joaquín Vara de Rey es uno de los pocos militares en el mundo a los que se les ha construido una estatua por perder una batalla. La fatídica contienda tuvo lugar el 1 de julio de 1898 en la bella isla de Cuba y el monumento se levantó seis años más tarde en la no menos bella y no menos isla de Ibiza.

La razón detrás de este (a priori) contradictorio homenaje es que el general y sus hombres lucharon como auténticos tigres aquel día y es por eso que, independientemente del mal resultado del partido, el muchacho fuera nombrado héroe nacional. Bueno, creo que también ayudó el hecho de que por aquel entonces no había estrellas del rock, ni Master Chef, ni Hombres y Mujeres y Viceversa, por lo que los pueblos de España estaban ávidos de hijos predilectos que hicieran publicidad de su tierra natal.

Sea como fuere, lo cierto es que nada más conocerse la muerte de Vara de Rey, un montón de ciudades españolas empezaron a autoproclamarse cuna del chico de moda. La ardua polémica se zanjó cuando su certificado de nacimiento apareció en Ibiza e inmediatamente se le nombró Hijo Ilustre de la ciudad. En honor a la verdad hay que decir que, si bien es cierto que el chaval nació aquí, también lo es que a lo largo de su vida no tuvo ningún contacto más con las Pitiusas. Y es que al parecer sus progenitores estaban de paso por aquí cuando su madre se puso de parto y poco después toda la familia abandonó la isla y nunca más volvieron (ni tan siquiera para el closing de Space).

A pesar de este pequeño detalle sin importancia, los ibicencos decidieron tirar palante y pusieron en marcha un crowdfundingpara financiar la construcción de un monumento que inmortalizase al nuevo héroe local. Se recaudaron 60.321 pesetas con 85 céntimos, a lo que la corona española sumó nueve toneladas de bronce.

La obra fue inaugurada el 25 de abril de 1904 por el rey Alfonso XIII y representa el momento exacto en el que Vara de Rey es asesinado en el campo de batalla. En su parte central podemos ver al valiente general blandiendo una espada, al tiempo que por su espalda se acerca a lo perro un enemigo, con la poco sana intención de meterle un cuchillo hasta el hincón.

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Por debajo de la escena hay un ángel que lo está viendo todo, pero el muy cabrón en vez de avisarle se limita a ofrecerle una rama de laurel, como diciendo: “bueno, ya que te van a matar por lo menos que te salgan ricas las lentejas hijo mío”.

2018-05-02-PHOTO-00005312 copiaQue digo yo, que viendo lo que se le venía encima al chaval podría ofrecerle algo más útil como un ibuprofeno o unas tiritas.

 

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IBICENCOS POR EL MUNDO: CUBA

(Por Pablo Burgués)

Si alguna vez has paseado por el centro histórico de Ibiza y además eres de ese extraña clase de personas que son capaces de hacerlo sin mirar Instagram, te habrás fijado que hay un enorme monumento construido en piedra y en bronce en mitad de la plaza Vara de Rey. Pues vas a flipar, porque el coso ese está dedicado a un señor con espada que da la tremenda casualidad que se llama igual que la plaza. ¿Cómo te quedas?. Para que luego digan que el mundo no es un pañuelo. Pues bien, esta es su historia:

image-736803-860_poster_16x9-sufi-736803Corría 1898, un año que se planteaba económicamente maravilloso para ópticos y fabricantes de gafas, ya que según todos los partes meteorológicos el sol no se pondría en nuestro imperio. Sin embargo, todas las previsiones se vinieron al traste el 25 de abril, día en el que a Estados Unidos le dio por declarar la guerra a España, vete tú a saber por qué.

Una de las batallas más recordadas de la contienda, tuvo lugar el 1 de julio de ese mismo año, cuando el ejército norteamericano junto con insurgentes cubanos decidieron asaltar El Caney, un pequeño destacamento militar español cercano a la ciudad de Santiago de Cuba. Que mira tú por donde, otra casualidad de la vida, resulta que está en una isla que se llama Cuba.

El personaje al mando de El Caney no era otro que Joaquín Vara de Rey, un intrépido general curtido en mil batallas y el cual tenía bajo sus órdenes a un discreto pero aguerrido ejército de 550 soldados.

Usando la siempre práctica y laureada estrategia del “te vas a cagar chaval”, los americanos se plantaron allí con 7.000 hombres armados hasta los dientes. Pero las matemáticas nunca fueron el fuerte de los españoles, así que a pesar de estar en una inferioridad numérica de 12,72 muchachos a 1, a Vara de Rey no le pareció oportuno rendirse. 12 horas y 470 soldados españoles muertos después, el general volvió a hacer números y no tuvo más remedio que rendirse, no sin antes citar al todavía no nato Juan Carlos I de Borbón y decir: Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”.

Pero la cosa no acabó ahí amigas, porque cuando el general, gravemente herido, estaba siendo evacuado del campo de batalla por dos camilleros, fue atacado por un grupo de insurrectos, quienes a lo perro lo asesinaron en la propia camilla. Así que Joaquín Vara de Rey es una de los pocos elegidos que puede presumir de haber muerto tumbado y en acto de servicio.

Pese a haber perdido la batalla, la noticia de la heroica actuación de Vara de Rey y sus hombres corrió como la pólvora. El hashtag #TodosSomosVara no tardó en convertirse en Trending Topic y la corona española tuvo el detallazo de entregarle a título póstumo la Cruz Laureada de San Fernando. Pero parece ser que aquel bonito y siempre práctico pin no le pareció suficiente al populacho y fue entonces cuando se decidió levantar el monumento que hoy podemos observar en pleno corazón de Ibiza.

Continuará…

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EL (MUY) VIEJO Y EL MAR (2ª PARTE)

 

(Por Pablo Burgués)

La semana pasada os conté cómo conocí, en los embarcaderos de Sa Caleta, a ese anciano marinero ANTES conocido como Sodio (Puedes leer la historia completa pinchando aquí). Así que esta semana continuaré desgranándote el interminable monólogo salino al que me sometió ese anciano marinero AHORA conocido como Forrest Sal.

IMG_1234Tras dos horas y trece minutos sin parar de hablar del apasionante y salvaje mundo del cloruro sódico, F.S. me hizo una esperanzadora pregunta: “¿hijo, te gusta la historia?”. Con lágrimas en los ojos le dije que yo era un completo enamorado de todos y cada uno de los acontecimientos históricos, no porque aquello fuera verdad, si no porque sola la posibilidad de un cambio de temática era para mí un oasis en aquel desierto (de sal). Pero su respuesta truncó todas mis esperanzas: “Perfecto,te contaré entonces la historia de las salinas de Ibiza”.

Aquella retorcida maniobra me recordó a mi infancia, cuando tras haber perpetrado una buena trastada me encerraba en el baño de mi casa y mi madre me decía con voz angelical: “Abre Pablo, que no te voy a pegar”. Sin embargo, en cuanto mi inocente mano aflojaba el pestillo, la zapatilla de mi madre se deslizaba como serpiente de cascabel por el hueco de la puerta y zas, en toda la boca.

Como medida desesperada y para evitar la pantagruélica chapa que se me venía encima, decidí llevar a cabo una maniobra de escapismo digna del mismísimo Houdini. Muy lentamente, con movimientos de ninja, fui recorriendo sigilosamente los escasos 5 metros que me separaban del mar. Para no despertar sospechas sobre mis planes de huida, desplegué la fina técnica del perro de la parte de atrás del coche, que consiste en mirar a la cara al interlocutor y mover la cabeza arriba y abajo al tiempo que se dicen breves pero certeras frases de aprobación tipo: “sí, claro”, “qué curioso” o “ya me imagino”.

Llegué al borde de los embarcaderos mientras mi amigo seguía a lo suyo: “…entonces los franceses inventaron el frigorífico y todo se fue a la mierda, ya que la gente dejó de usar la sal para conservar los alimentos y nos echaron a todos a la calle”. Justo en ese momento F.S. parpadeó y aprovechando esa milésima de segundo me lancé al agua como un tigre de Bengala.

IMG_1231Estuve unos 20 minutos nadando en las cristalinas aguas del mediterráneo y al salir descubrí con alegría que el viejo marinero se había quedado dormido bajo el sol. Aproveché la ocasión para vestirme y marcharme, pero el sonido de la cremallera de mi mochila despertó a la bestia, quién abrió un ojo, me miró con cara de malas pulgas y me dijo: ”me cago en los franceses”.Acto seguido cerró el ojo y empezó a roncar.

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EL (MUY) VIEJO Y EL MAR

(Por Pablo Burgués)

El otro día fui a darme un bañito reparador en las cristalinas aguas de los embarcaderos de Sa Caleta. El lugar es una idílica y tranquila mini bahía circular rodeada de viejas casetas de pescadores. En la puerta de una de ellas estaba sentado un viejérrimo y arrugadérrimo marinero al que más tarde bauticé con el sobre nombre de Sodio. No sabría decir su edad con exactitud, pero así a ojo calculo que andaría entre los 87 y los 5.200 años (mes arriba, mes abajo). Pues bien, se ve que el muchacho no estaba lo que se dice demasiado ocupado aquella mañana y nada más verme se levantó de su silla, se acercó sigilosamente hasta donde yo estaba, disimulando se sentó a mi lado y cuando me di cuenta me estaba contando toda su extensa vida.

Sa-Caleta-Sant-Josep-de-la-TaliaLa verdad que al principio la situación era un poco extraña, porque aquel señor al que no conocía de absolutamente nada se puso a narrarme de buenas a primeras y con pelos y señales, un montón de intimidades acerca de su díscola y erótico-festiva juventud. La verdad que el tipo era muy divertido y sus historias hilarantes, pero sintiéndolo mucho no puedo reproducir aquí ninguna de ellas porque estamos en horario infantil y todas ellas eran muy pero que muy hardcore/bizarras.

Llevábamos una media hora larga de animada y picantona charleta, cuando de repente y sin saber por qué, Sodio se quedó en silencio con la mirada perdida en un punto indeterminado del cielo. Le pregunté si se encontraba bien y él, sin ni tan siquiera mirarme me dijo: “hijo, ¿quieres que te hable de la sal?”. Ok, le respondí, pensando que esa tal sal sería el nombre en clave de otro de sus ligues juveniles. Pero nada de eso, el tipo se refería a la sal de verdad, a la cosa esa blanca e insignificante que sirve para cocinar y de la que nadie en su sano juicio podría decir más de dos frases seguidas. Pues bien, parece ser que mi nuevo amigo trabajó media vida en las salinas de Ibiza y no hay nada en el mundo que le ponga más palote que hablar sobre la vida y milagros del cloruro sódico.

ses-salinesAsí que durante las dos horas y trece minutos siguientes el tipo me contó absolutamente todo (y cuando digo todo es todo) lo que el ser humano ha dicho, hecho, escrito o pensado sobre la sal: “¿Sabías que la sal es la única roca que se puede comer?”. “¿Sabías que en el antiguo Egipto se referían a ella como “oro blanco?”. “¿Sabes lo que significa en latín la palabra salarium?”¿Máquina de sal para ponerse moreno?, le respondí para ver si le hacía gracia y así se relajaba un poco. Pero nada, él siguió a lo suyo. “Significa pago con sal y es el origen del término salario”.

La escena me recordó a la película de Forrest Gump, cuando Tom Hanks conoce en el ejército a Benjamin Buford “Bubba” Blue, un tipo negro que se pasa media peli hablando de gambas. Pues bien, Sodio es el Bubba de la sal. De hecho creo que voy a cambiarle el mote y a partir de ahora voy a llamarle Forrest Sal.

Continuará…

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LA LEYENDA DE LOS ALMENDROS EN FLOR (2ª PARTE)